De cómo las constelaciones llegaron al firmamento: Mitos y leyendas que esconden las estrellas   Leave a comment


 

Desde el nacimiento del Hombre, el eterno cielo estrellado ha sido siempre su fiel acompañante. El Hombre siempre se ha sentido fascinado y deslumbrado por la belleza del firmamento nocturno, conmovido y diminuto ante su infinitud, pero reconfortado y acompañado, pues pronto reconoció en su oscuridad ciertos patrones regulares que parecían ligar irremisiblemente a esos lejanos fuegos nocturnos. Al igual que hacía con todo lo que no sabía explicar, se le antojó al Hombre que estas estrellas de la noche debían tener un origen sobrenatural, y debían encontrarse en el firmamento para transmitirle un mensaje de un dios todopoderoso: una leyenda que debía permanecer para siempre en su recuerdo. Y así poco a poco, el Hombre comenzó a vincular mitos y leyendas a las eternas constelaciones estelares, leyendas que explicaban su origen, recuerdos del inconsciente colectivo que no debían perderse en el olvido ….

Cuenta un mito de la Antigua Grecia que existió una vez una reina muy bella y vanidosa llamada Casiopea. Era tal su vanidad que incluso se jactó delante de las sirenas de ser más hermosa que ellas. Éstas se enfurecieron y dirigieron sus quejas ante su protector, Poseidón, el poderoso dios de los mares. Poseidón, amenazó con inundar y asolar el reino. El esposo de Casiopea, el rey Cefeo, envió un mensajero al Oráculo, pero éste le reveló que sólo el sacrificio de su hija Andrómeda, podría apaciguar al dios de los mares. Andrómeda debía ser encadenada a las rocas del mar, donde sería devorada por el terrible monstruo marino Cetus. Con todo el dolor de su corazón, Cefeo y Casiopea, acompañaron a Andrómeda hasta las rocas, y allí la encadenaron y aguardaron todos el fatal desenlace. Pero quiso la providencia que en ese momento surcara el cielo el héroe Perseo montado en su elegante caballo alado Pegaso. Perseo se quedó al instante prendado de la belleza de Andrómeda y decidió bajar a socorrerla. En ese momento un terrible y amenazador ruido anunció la llegada del terrible monstruo Cetus. A su paso, los mismísimos peces, despavoridos, se afanaban por escapar del agua y Andrómeda no pudo más que gritar horrorizada al descubrir su terrible destino. Rápidamente, Perseo se lanzó contra el poderoso monstruo y le atravesó con su espada. Forcejeó con él hasta que la bestia se hundió muerta entre las aguas, y así alejado el peligro, Perseo pudo rescatar a la bella Andrómeda.

El grande y poderoso Zeus, padre de todos los dioses, quedó conmovido por la historia y elevó al cielo a sus protagonistas donde permanecen en forma de constelación. Cada otoño, las constelaciones de Cefeo, Casiopea, Andrómeda, Cetus y los peces, Perseo y Pegaso, nos recuerdan con su presencia este bonito relato.

 

Publicado octubre 27, 2011 por Mery en Mitos sobre constelaciones, Mitos y leyendas

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