Constelaciones de otoño   Leave a comment


Las constelaciones zodiacales que se pueden observar al anochecer durante el otoño son Capricornio, Acuario, Piscis y Aries. Por encima de éstas se observa el Águila, el Cisne y Pegaso.

CAPRICORNIO
Cuentan los antiguos mitos que Cronos el planeta Saturno que mide el tiempo- se tragaba a todos los hijos que tenía fruto de su relación con Cibeles. Pero Cibeles cuando alumbró a Zeus/Júpiter lo sustituyó por una piedra disimulada con ropas, ofreciéndoselo a su esposo que se lo tragó sin preocuparse. De esa manera Zeus se salvó y fue trasladado clandestinamente a la isla de Creta. Durante su niñez Zeus tuvo como nodriza a la cabra Amaltea, quien lo alimentó con su excelente leche. Esta cabra era un extraordinario animal cuya sola vista infundía temor incluso a los inmortales. Zeus/Júpiter nunca olvidó a su opulenta nodriza cuya leche le alimentó durante mucho tiempo. Tampoco olvidó que en su tierna infancia, dedicado a los juegos con este animal, le arrancó uno de sus hermosos cuernos. Para compensar este daño y demostrar su gratitud a su ama de cría, Zeus la elevó al rango de las constelaciones celestes.
Con su piel, que ninguna flecha podía atravesar se fabricó la temida égida, la coraza que usó Zeus en la guerra contra los Titanes y que luego donó a su hija Palas Atenea. Con esta armadura, Atenea también derrotó a Ares, dios de la guerra.
La cabra Amaltea
De esta simbología celeste se deduce que los nativos de Capricornio tienen la piel dura como la cabra Amaltea. Son personas resistentes y como la cabra, poseen una ambición sostenida que les lleva a perseguir el ascenso. Tienen un talante protector y ocultan una afectuosidad rigurosamente discriminativa y una ternura profunda que sólo despliegan con el tiempo a aquellos que aman.

ACUARIO
El mito de Acuario tiene dos leyendas. La primera lo asocia con Ganímedes. Ganímedes, en su forma primitiva, representaba a la divinidad encargada de esparcir sobre la tierra las aguas del cielo. Los astrónomos antiguos lo identificaron con Acuario. Su imagen se representaba como un adolescente tocado con el gorro frigio y vestido con una simple capa sobre los hombros. Zeus tuvo que partir en busca de un nuevo copero hasta que llegó al reino de Frigia donde habitaba Ganímedes. Cautivado por su belleza, Zeus quiso convertirlo en su favorito, para lo que se transformó en águila, lo raptó y se lo llevó al Olimpo, donde se convirtió en el copero de los dioses. Como muestra de amor y agradecimiento por su servicio, Zeus lo colocó entre las constelaciones escanciando el néctar desde el cielo.
El otro mito se relaciona con Aristeo o Pan, nombres distintos para una misma divinidad. Arsiteo es el nombre que se daba al dios Pan en Tesalia, mientras que el Pan de Misia, en Asia Menor, era Príapo. Según la leyenda Aristeo era hijo de Urano y Gea, o bien de Apolo y Cirene. Creció bajo los cuidados del centauro Quirón, y fue instruido por él en el arte de la Medicina y en el adivinatorio.
El dios Pan
De estos dos mitos se pueden extraer pautas de comportamiento que nos permiten conocer un poco a las personas de Acuario. Al igual que el mito, las reacciones ante los embates de la vida de los Acuario son absolutamente imprevisibles, incluso para ellos mismos. Pero quizás lo más destacable es la emulación de Pan que les lleva a divertirse asustando, alarmando o dando sorpresas, como ellos dicen.

PISCIS
Los peces mitológicos son la representación de los animales marinos que transportaron a Afrodita y a Eros, su hijo, cuando la diosa, perseguida por Tifón, fue llevada lejos del Eufrates. Cuenta el viejo mito que Tifón era un ser monstruoso, que era más alto que las montañas de Tesalia, como dedos tenía cien cabezas de dragones, de cintura para abajo estaba rodeado de víboras, su cuerpo era alado y sus ojos desprendían llamas. Un día este horroroso ser decidió escalar el monte Olimpo. Cuando los dioses del Olimpo lo vieron, quedaron aterrorizados, sólo Zeus y su hija Atenea le hicieron frente, mientras los demás dioses huyeron despavoridos. Afrodita y su hijo se quedaron quietos de terror y al ver a la diosa del amor, el terrible y gigantesco ser se enamoró de ella y se lanzó en su persecución. Zeus lanzó sus rayos con garfios y lo derrumbó estruendosamente, tiempo suficiente para que Afrodita tomara a su hijo en brazos y emprendiera su huida. Pero Tifón la persiguió hasta las orillas del Eufrates, donde dos grandes peces pasaron a la diosa del amor con su hijo a la otra parte del río. Por este servicio a Afrodita, fueron colocados en el cielo y hoy día forman lo que conocemos como Piscis.
La huida de Venus
Los Piscis ayudan a las divinidades del amor, o lo que es lo mismo, son fieles servidores del amor, ayudan y se interesan por las personas enamoradas y también por las debilitadas. Por eso su manera de percibir las cosas suele tener un tinte sentimental y algo exagerado.

ARIES

El mito del Carnero enlaza con el Vellocino de Oro. Era el famoso animal inmolado a Zeus y transportado por éste al cielo. Narra el mito, que en tiempos muy remotos, Frixo y Hele, los hijos del rey beocio Atamante, eran blanco de las iras de su madrastra. Por aquel entonces una terrible peste amenazaba el país, y el oráculo al que todos se dirigían en los momentos críticos, contestó que la única manera de apaciguar la cólera divina era inmolando a los últimos descendientes de la casa real. Frixo y Hele eran los indicados para el sacrificio, pero cuando les iban a sacrificar, una nube espesa envolvió a las víctimas y un carnero los transportó por los aires.
En el mito el carnero es posteriormente sacrificado a Zeus y su vellocino colgado en un zarzal, de una selva consagrada a Marte. Un dragón vigilante se encargaría de devorar a cuantos tengan la tentación de poseerlo. Sin embargo, también se dice que Zeus estuvo tan satisfecho de aquel sacrificio que prometió la felicidad y la abundancia a los que lograran poseer el Vellocino de Oro.
El cordero pascual
El cordero pascual, representado en esta constelación, es símbolo de la primavera, de los primeros brotes, de la fuerza de la naturaleza que rompe la superficie de la tierra para ver la luz. Quizá por ello los Aries siempre son los primeros en sacar la cabeza.

LO QUE HAY QUE VER
Si tenéis la oportunidad de mirar el cielo nocturno en estas fechas del año, en una noche despejada de nubes y sin Luna, dirigiendo la mirada hacia el sureste, podrás observar un astro muy luminoso y brillante que destaca mucho sobre las demás estrellas del cielo. Este punto luminoso es el planeta Júpiter que nos orienta para conocer el resto de las estrellas que lo rodean. Una vez localizado este cuerpo brillante, que sobresale entre los demás, podemos dirigir la mirada un hacia la derecha y encontraremos dos estrellas de color amarillento que forman la cabeza y los cuernos de Capricornio, la de arriba es Algedi y la de abajo Dabih.
A media distancia entre Júpiter y esas dos estrellas observamos otro par de estrellas esta vez en horizontal, una al lado de otra. Forman la cola de Capricornio, la de la derecha es Nashira y la de la izquierda Deneb Algedi.
Si dirigimos la mirada un poco hacia arriba y a la izquierda aparece otro par de estrellas, Sadalmelik, la alfa de Acuario y la segunda, a la izquierda Sadachbia, la gamma de Acuario. Más a la derecha de estas dos y en línea hacia las estrellas de la cabeza de Capricornio, hay dos estrellas que forman el brazo de Acuario. La primera, cercana a Sadalmelik, es Sadalsund y la que está por encima de Algedi, es Alabalí, la primera estrella de Acuario.
Si dirigimos de nuevo la mirada hacia Júpiter podemos observar un grupo de seis o siete estrellas que forman el primer pez de la constelación de Piscis. Levantando la cabeza y se pueden observar dos de las tres estrellas principales de Aries, pero fijando un poco más la vista aparecen tres estrellas. Hamal la alfa de Aries, es la más brillante y se encuentra a la izquierda, un poco a la derecha y hacia abajo está Sheratán, de color anaranjado como la anterior, y un poco más abajo y a la derecha se ve a Mesartím.
Más abajo de este grupo de tres estrellas destaca una más brillante que no es tal, sino el planeta Saturno que transita en estos momentos por debajo de ellas. Un poco más abajo de Saturno destaca Alrisha, la alfa de Piscis.
Girando un poco la cabeza a la izquierda, siempre levantada, aparecen las Pléyades, que son un pequeño grupo de estrellas que resaltan sobre las demás. Y por último, un poco más abajo de las Pléyades podréis observar un grupo de estrellas en forma de V y en el extremo izquierdo, Aldebarán, el ojo de Tauro

Publicado octubre 29, 2011 por Mery en Mitos sobre constelaciones

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