Mitologia china – Los cuerpos celestes   Leave a comment


El Sol

 

Dice una antigua leyenda china que en lo alto del cielo hay un agujero por donde se cuela la luz.

A su vez, hay diez soles que se turnan para aparecer en el cielo. Ellos se trasladan en un carruaje tirado por dragones conducido por su madre.

Temprano por la mañana, el sol de turno emerge desde el valle de la luz y es bañado por su madre en el lago situado en el extremo Este de la tierra. Cerca del lago hay un árbol enorme de moras.

Recién bañados, los soles se trepan al árbol. Mientras nueve soles se quedan en las ramas, el décimo sol trepa hacia lo alto del árbol y allí asciende al carruaje y cruza el cielo hasta el monte Yen –Tzu en el oeste lejano, donde los dragones son liberados.

En el Oeste también hay un árbol llamado Jo por donde desciende el sol.

 

La Luna

 

Cuenta la leyenda que había doce lunas que refieren a los doce meses lunares. Ellas viajaban por el cielo en un carruaje después de bañarse en un lago situado en el oeste. La luna estaba hecha de agua y habitada por una liebre y un escuerzo.

Un hermoso espejo muestra la imagen de una liebre preparando el elixir de la inmortalidad que debía tomar Heng- O, la diosa de la luna para convertirse en un escuerzo inmortal a los pies de un árbol de Acacia que también estaba en la luna.

 

Las Estrellas

 

Esta leyenda está basada en dos grupos de estrellas de las constelaciones de Aguila y Lyra, ubicadas a ambos lados de la Vía Láctea, o río celestial. Uno de estos grupos representa al pastor de vacas y el otro a la joven tejedora.

El pastor de vacas y la tejedora estaban casados y vivían solamente dedicados a tributarse amor mutuo desatendiendo sus obligaciones.

Hasta que un día fueron obligados a hacerse cargo de su tareas habituales. A la joven tejedora solo se le permitía encontrarse con su marido el día siete del mes siete, donde podía cruzar la Vía Láctea a través de un puente de urracas.

Si llovía, los pájaros buscaban refugio en los árboles, el puente no se formaba y la joven tejedora debía esperar hasta el próximo año para encontrarse con su marido.

Publicado octubre 29, 2011 por Mery en Mitos y leyendas

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