Sputnik 1   Leave a comment


El Sputnik 1 (ruso: Спутник-1, pronunciación: [ˈsputnʲɪk]) lanzado el 4 de octubre de 1957 por la Unión Soviética fue el primer satélite artificial de la historia. En 1885 Konstantin Tsiolkovsky fue el primero en escribir en su libro “Sueños de la Tierra y el Cielo” (ISBN 1414701632) cómo un satélite podía ser lanzado dentro de una órbita de poca altitud. El Sputnik 1 tenía una masa aproximada de 83 kg, contaba con dos transmisores de radio (20,007 y 40,002 MHz) y orbitó la Tierra a una distancia de entre 938 km en su apogeo y 214 km, en su perigeo. El análisis de las señales de radio se usó para obtener información sobre la concentración de los electrones en la ionosfera. La temperatura y la presión se codificaron en la duración de los pitidos de radio que emitía, indicando que el satélite no había sido perforado por un meteorito. El Sputnik 1 se lanzó con el vehículo de lanzamiento R-7 y se incineró durante su reentrada el 4 de enero de 1958. El Sputnik 1 fue el primero de varios satélites lanzados por la Unión Soviética durante su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito. Le siguió el Sputnik 2, como el segundo satélite en órbita y también el primero en llevar a un animal a bordo, una perra llamada Laika. El primer fracaso lo sufrió el Sputnik 3. La nave Sputnik 1 fue el primer intento no fallido, de poner en órbita un satélite artificial alrededor de la Tierra. Se lanzó desde el Cosmódromo de Baikonur en Tyuratam (370 km al suroeste de la pequeña ciudad de Baikonur) en Kazajistán, antes parte de la Unión Soviética. La palabra sputnik en ruso significa “compañero de viaje” (“satélite” en astronáutica). El nombre oficial completo, se traduce sin embargo como “Satélite Artificial Terrestre” (ISZ por sus siglas en ruso). El Sputnik 1 fue el primero de una serie de cuatro satélites que formaron parte del programa Sputnik de la antigua Unión Soviética y se planeó como una contribución al Año Internacional Geofísico (1957-1958), establecido por Organización de las Naciones Unidas. Tres de estos satélites (Sputnik 1, Sputnik 2 y Sputnik 3) alcanzaron la órbita terrestre. La secuencia real de toma de decisiones en lo que respecta a la forma del Sputnik 1 fue enrevesada. Inicialmente el Académico Kéldysh ideó un satélite de 1,5 t en forma de cono, con la capacidad de hacer muchas mediciones físicas en el espacio, pero cuando los soviéticos leyeron que el proyecto estadounidense Vanguard tenía diseñados, y planeados dos satélites, uno pequeño tan sólo para ver si podían poner algo en órbita, los rusos decidieron hacer lo mismo, realizando lo que se traduce como “el satélite más simple”, que tenía un centímetro más de diámetro y era bastante más pesado que el Vanguard. Ellos tuvieron que ver si las condiciones en órbita terrestre baja podían permitir a un satélite mayor permanecer allí durante el tiempo necesario. Cuando meses después del Sputnik 1, fue puesto en órbita el satélite de prueba Vanguard, Jruschev lo ridiculizó comparándolo con un “pomelo”. Una vez que los soviéticos descubrieron que también podían poner en órbita satélites de prueba, pensaron en poner en órbita el satélite y laboratorio espacial Keldysh como Sputnik 3, haciéndolo tras un primer lanzamiento fallido. El satélite artificial Sputnik 1 era una esfera de aluminio de 58 cm de diámetro que llevaba cuatro largas y finas antenas de 2,4 a 2,9 m de longitud. Las antenas parecían largos bigotes señalando hacia un lado. La nave obtuvo información perteneciente a la densidad de las capas altas de la atmósfera y la propagación de ondas de radio en la ionosfera. Los instrumentos y fuentes de energía eléctrica estaban alojadas en una cápsula que también incluía transmisores de radio operando a 20,007 y 40,002 Mhz. (alrededor de 15 y 7,5 m en longitud de onda), las emisiones se realizaron en grupos alternativos de 0,3 s de duración. El envío a tierra de la telemetría incluía datos de temperatura dentro y sobre la superficie de la esfera. Reproducción del Sputnik 1 en el Planetario de Madrid (España). Debido a que la esfera estaba llena de nitrógeno a presión, el Sputnik 1 dispuso de la primera oportunidad de detectar meteoritos, aunque no detectó ninguno. Una pérdida de presión en su interior, debido a la penetración de la superficie exterior, se habría reflejado en los datos de temperatura. Los transmisores funcionaron durante tres semanas, hasta que fallaron las baterías químicas de a bordo, y fue monitorizado con gran interés a lo largo de todo el mundo. La órbita del entonces satélite inactivo fue observada más tarde ópticamente, hasta caer 92 días después de su lanzamiento (3 de enero de 1958), después de haber completado alrededor de 1 400 órbitas a la Tierra, acumulando una distancia de viaje, de aproximadamente unos 70 millones de km. El apogeo de la órbita decayó de 947 km tras el lanzamiento hasta 600 km el 9 de diciembre. El cohete auxiliar de lanzamiento del Sputnik 1 también alcanzó la órbita terrestre y fue visible de noche, desde la Tierra, como un objeto de primera magnitud, mientras que la pequeña pero pulida esfera, apenas era visible en sexta magnitud, por lo que era más difícil seguirla desde Tierra. Varias réplicas del satélite Sputnik 1 pueden verse en museos de Rusia y otra está expuesta en el Smithsonian “National Air and Space Museum” (Museo Nacional Smithsonian del Aire y del Espacio) en Washington DC. Los Estados Unidos también trabajaron sobre los satélites, inicialmente con equipos trabajando para la US Navy (Marina de los Estados Unidos) como el Proyecto Vanguard. Su primer lanzamiento se intentó antes que el Sputnik, pero fue retrasado muchas veces antes de ser lanzado desde la plataforma. Entonces empezó un gran esfuerzo en el Programa Júpiter del US Army (Ejército de los Estados Unidos) lanzando satisfactoriamente el Explorer 1 el 31 de enero de 1958. Éste fue considerado el principio de la carrera espacial entre las dos superpotencias, como un aspecto de la Guerra Fría. Ambas naciones intentaron superarse entre ellas en la exploración del espacio, culminando finalmente en el lanzamiento hacia la Luna del Apollo 11, el 16 de julio de 1969. Aunque esta última es una idea occidental, pues en la Unión Soviética, se hablaba que no era una carrera lunar, sino espacial, y al ser ellos -los soviéticos- en llegar primero al espacio, ganaron tal carrera. Tampoco se puede hablar de “finalizar la carrera” pues aún se compite en muchos campos espaciales. En el 2003 una unidad de reserva del Sputnik 1, llamada “modelo PS-1” se vendió en eBay (sin la radio, que fue extraída durante los años 60 al ser clasificada como material militar). Había estado en exposición en un instituto de ciencias cerca de Kiev. Se estima que se construyeron de cuatro a veinte modelos con propósitos de prueba. Un modelo del Sputnik 1 se entregó como regalo a las Naciones Unidas y ahora decora el vestíbulo de entrada de sus oficinas centrales en Nueva York.

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Sputnik_1

Publicado octubre 30, 2011 por sbabri en Tecnología espacial

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