ORIGEN DE LAS CONSTELACIONES ACTUALES   Leave a comment


Desde el punto de vista de la arqueoastronomía  surge el problema de relacionar el cielo de época homérica con el de Ptolomeo. En la obra de Homero y Hesiodo sólo se mencionan unos cuantos astros como hemos visto: las Osas, también llamados carros, Orión, el Boyero y Arturo, Sirio, Pléyades, Híades y Sirio. El problema a estudiar, por tanto, es cómo “rellenaron” los griegos el firmamento con las constelaciones actuales.

         Para responder a esta pregunta, los arqueastrónomos han analizado las constelaciones de Ptolomeo. Y es que si se representan las constelaciones clásicas, éstas no están distribuidas teniendo como centro el polo celeste, sino que se hayan desplazadas. Sin duda esto es debido a la precesión de los equinoccios, lo que indica que las constelaciones de Arato fueron descritas en una época anterior. Los diversos estudios sobre el tema proponen unas fechas alrededor del 2000 -3000 a.C. (Ovenden), para una latitud de unos 36º N. En cuanto al lugar de origen, la cuestión es más complicada. Aunque muchos arqueoastrónomos  sitúan su origen en Creta (influidos por muchos escritores clásicos, como el propio Eratóstenes, que atribuía un origen cretense a las Osas), lo cierto es que desde el punto de vista histórico, tal hipótesis es difícil de sostener. Más probable parece situar su origen en la costa este del Mediterráneo, región habitada por los Fenicios (Belmonte), ya que por su posición geográfica estaban en contacto con la astronomía y mitos mesopotámicos, así como los procedentes de Siria, Egipto o Anatolia. Además son conocidos los contactos culturales entre griegos y fenicios en la primera mitad del primer milenio a.C., gracias a los cuales los primeros conocieron, entre otras cosas, la navegación de altura y el alfabeto. A este respecto conviene recordar que tanto Arato como Eudoxo eran originarios del sur de Anatolia, por lo que sin duda conocían las tradiciones astronómico-mitológicas de la zona, así como las mesopotámicas, sirias, cananeas y por supuesto, griegas.

    Está claro que para analizar el origen de las constelaciones hay que referirse obligatoriamente a la astronomía mesopotámica. De hecho, hasta hace poco se pensaba que Homero nos había transmitido el conocimiento astronómico griego autóctono más temprano y sin embargo muchos autores sugieren hoy una relación entre las referencias astrales de sus obras y las tablas Mul-Apin, en concreto, si comparamos la secuencia de astros que aparecen en laOdisea e Ilíada arriba citadas, con la que figura en las tablas Mul-Apin, se puede comprobar que son idénticas. Si además tenemos en cuenta que las obras de Homero se compusieron tras la redacción de estas tablas astronómicas, surge la posibilidad de que los creadores de estas epopeyas griegas tuviesen conocimiento de la astronomía mesopotámica.

Publicado octubre 31, 2011 por Mery en Mitos sobre constelaciones, Mitos y leyendas

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