Ovnis en la historia 1   Leave a comment


El fenómeno OVNI no sólo queda enmarcado en un periodo moderno, muchos escépticos históricos relacionados  piensan que los extraterrestres han estado directamente vinculados con los seres humanos desde sus orígenes, prueba de ello son las numerosas representaciones artísticas tanto rupestres como egipcias que muestran formas de nave aplanada en forma de plato, o individuos con escafandra similares a un traje espacial.

El volumen II de la Introducción a la Ciencia Espacial, publicado por la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, incluye un capítulo de estudio de los OVNIS. Se afirma allí literalmente que «los OVNIS son objetos materiales que están, o bien pilotados, o controlados por control remoto por seres que son de fuera de este planeta». Y también se afirma que «las visiones OVNI parecen extenderse a lo largo ya de 47.000 años».

Henri Lhote fue el primero en explorarlas, en 1933, y las bautizó con el nombre de “los marcianos”. Las pinturas murales de Tassili, situadas en una plataforma arenosa de 800 kilómetros de longitud por 60 de ancho, contienen una información detallada de la vida del hombre prehistórico. Reproducen animales con gran fidelidad, también hombres en escenas de caza, pero junto a ellos extraños seres de enorme cabeza redonda provista de un solo ojo.

Los OVINIS. Siempre han estado presentes a lo largo de nuestra historia, es más, han interviniendo en ella  aunque no siempre se han visto.

 En el  pasado repleto de dioses desconocidos que visitaron la Tierra primitiva en naves espaciales tripuladas  visitantes del espacio que se aparearon con nuestros ancestros para crear una raza de inteligencia superior.

El testimonio acaso más antiguo que relaciona a los supuestos dioses con los objetos volantes no identificados, sea el que transmiten los aborígenes de los montes Kimberley, en el noroeste de Australia.

Tutmosis III (1500 – 1450 A.C.), faraón de la XVIII Dinastía de Egipto, podría constituir uno de los más detallados testimonios acerca de un avistamiento ovni en la antigüedad. A  si que do escrito en  “La Casa de la Vida”  que el faraón ordenara a los escribas hicieran testimonio para la humanidad:

“… En el año 22, tercer mes de invierno, a la sexta hora del día, notaron que un círculo de fuego se estaba acercando desde el cielo.

…Su cuerpo tenía cinco metros de ancho y cinco metros de largo…Los guardias se posaron sobre sus vientres fueron a dar cuenta al Faraón. Su Majestad, Estando meditando sobre lo que estaba ocurriendo, entones estas cosas se hicieron más numerosas que antes en el cielo brillaban más que el Sol radiante y se extendían hasta los cuatro pilares del cielo.

 Después de la cena estos círculos de fuego ascendieron a lo alto del cielo, hacia el Sur.

El Faraón hizo que se quemara incienso para restablecer la paz en la Tierra, y ordenó que lo ocurrido fuese escrito en los anales de la Casa de la Vida…para que fuese recordado para siempre.

En el año 322 a.c., Alejandro Magno fue ayudado por varios escudos volantes en formación triangular que propiciaron con su decidida intervención el asalto y toma de Tiro.

Aulio Postumio, vio apoyada su batalla contra Tarquino y Ocatavio Manilio (año 498 a.c.), junto al lago Regilo, por la repentina presencia de dos extraños jinetes de estatura superior a la humana, que se pusieron a la cabeza de las tropas de Aulio Postumio y dieron vuelta a la batalla, a favor de Postumio.

 El día de la batalla de Cannae (aproximadamente el año 216 a.c.), entre los romanos y los cartagineses, estos observaron objetos redondos y otros en forma de navío, fenómeno que duro toda la noche.

En el año 205 a.c., en Fregallae (cerca de Roma) la noche se volvió como el día y en Setie una luz brillante fue vista volar de este a oeste en el cielo.

Año 173 a.c., cuando Postomio Paulo y P. Mario Scaevola eran Cónsules, en pleno día, con tiempo sereno y cielo despejado, una cosa como un arco fue visto en el cielo sobre el Foro Romano y sobre el Templo de Saturno.

Cayo Julio Cesar y Pompeyo en el siglo I a.c. vieron objetos voladores, también Constantino el Grande en el siglo III.

Año 99 a.c., cuando C. Murio y L. Velario eran Cónsules, en Turquinia, hacia la puesta del sol, un objeto redondo como un globo, escudo redondo o circular, cruzo el cielo de oeste a este. 

En el año 90 a.c., en Aenarie, mientras Livio torso promulgaba las leyes al comienzo de las guerras itálicas, al amanecer, vino un sonido tremendo del cielo y una bola de fuego de color dorado cayó a tierra girando. Incrementó su tamaño, y fue visto elevarse del suelo y volar por el cielo, oscureciendo el disco solar con su brillantez.

En el libro VIII de la Eneida, Virgilio habla de ruedas que transportaban rápidamente a los dioses.

Cayo Suetonio refiere que el 1 de enero del año 49 a.c., Julio cesar se topo con una figura sobrehumana junto al río Rubicón.

La vida de César se ve salpicada de apariciones de apariencias sobrehumanas, entre las que destaca el objeto ígneo que cayó del cielo para precipitarse sobre el campamento de su adversario Pompeyo, en el año 48 a.c., para decidir la victoria finalmente a favor de César.

En Italia, algo como un proyectil se elevó de la tierra con gran ruido y se desplazó hacia el cielo.

Tito Livio informa por su parte: “Naves fantasma han sido vistas brillando en el cielo… Mientras que en el distrito de Amitermo aparecieron en muchos lugares “hombres” con vestidos destellantes, de lejos y sin acercarse a nadie”.

En el “Libro de los Prodigios”, el historiador Julio Obsequens recoge textos originales de Cicerón, Tito Livio, Séneca y otros. Podemos leer allí: “Siendo cónsules Cayo Mario y Lucio Valerio, se pudieron ver en diversos lugares de Tarquinia un objeto que semejaba una antorcha encendida que súbitamente cayó del cielo. Hacia el anochecer se vio un objeto volador circular, parecido en su forma a un clypeus (escudo redondo usado por los romanos) llameante, que cruzaba el cielo del oeste hacia el este.”

En el mismo libro se dice: “…en el territorio de Spoleto, en la Umbría, una esfera de fuego, de color dorado, cayó a tierra dando vueltas, después parecía que aumentase de tamaño, se elevo del suelo y ascendió hacia el cielo, en donde oscureció al disco del Sol con su claridad cegadora. Después desapareció en dirección al cuadrante este del cielo.”

Flavio Josefo, nos cuenta que en el siglo I, se vio una espada volante sobre Jerusalén, que permaneció fija durante un año entero.

En otro pasaje del mismo libro dice: “En Marzo del año 2, bajo el reinado del emperador Tian yu, cierta noche una “estrella” surgió de la bóveda del cielo. Era cinco veces más grande que un celemi y volaba en dirección del noroeste. Descendió hasta 30 metros del suelo. Su parte superior lanzó luces de fuego de color rojo anaranjado. Sus luces llegaban a más de 5 metros. Se desplazaba como una serpiente, rodeada de numerosas “estrellas” pequeñas que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Se vio una especie de vapor que subía muy alto hacia el cielo.”

Plinio habla de objetos volantes no identificados en el Libro II de su “Historia Natural”.

En el “Nuevo libro de los Tang”, capitulo XXII, dice: “el año 2 bajo el reinado del emperador Quian-fu, dos “estrellas”, una roja y la otra blanca, que medían como 2 veces la cabeza de un hombre, se dirigieron una junto a la otra al sudeste. Una vez parados en el suelo, aumentaron lentamente de tamaño y lanzaron luces violentas. Al año siguiente, una “estrella” móvil brillo de día como una gran antorcha, tenia el tamaño de una cabeza. Habiendo llegado del nordeste, sobrevoló dulcemente la región, para desaparecer finalmente en dirección noroeste

El historiador Zhang Zuo, autor de la “Historia del Poder y de la Oposición”, escribe que: “el 29 de Mayo del año 2 bajo el reinado del emperador Kai Yuan, durante la noche, apareció una gran “estrella” móvil, del tamaño de una cuba, que volaba en el cielo del Norte, acompañada de otras “estrellas” más pequeñas; esto duro hasta el amanecer.”

En el año 312 el pagano Constantino y todo su ejército contemplaron una cruz luminosa en el cielo.

Constantino el Grande obtuvo la victoria sobre Majencio en el año 312, después de que apareciera sobre sus tropas un enorme objeto volante no identificado en forma de espada.

En el año 577, una cosa como una lanza cruzó el cielo de Francia, de norte a oeste.

Beda en su “Historia Eclesiástica”, afirma que en el año 664 se presentó sobre las cabezas de las monjas de un monasterio de Parking, junto al Támesis, una sabana volante luminosa.

Mientras Carlomagno irrumpía en Italia (774), los sajones sitiaron Sigisburg, hasta que hicieron acto de presencia en el aire dos escudos volantes rojizos, que les hicieron huir precipitadamente y someterse luego a Carlomagno.

En el año 919, una cosa como una antorcha en llamas fue vista en el cielo y bolas brillantes como estrellas se desplazaron en el aire sobre Hungría.

Ovnis hasta el año 1000

Publicado noviembre 2, 2011 por Mery en Mitos y leyendas

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