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Un planeta parecido a la Tierra   Leave a comment

Un equipo de astrónomos estadounidenses afirma haber descubierto un planeta extrasolar alrededor de una estrella situada a unos 20 años luz de distancia de la Tierra y con una masa de entre tres y cuatro veces la de nuestro mundo. El cuerpo está en órbita del astro Gliese 581 a una distancia que los astrónomos denominan zona habitableporque en ella podría haber agua líquida en la superficie de un planeta. Si se confirma el hallazgo, comentan los astrónomos en un comunicado de la Universidad de California en Santa Cruz, sería el planeta extrasolar más parecido a la Tierra de entre los 374 hallados hasta ahora y el mejor candidato como lugar susceptible de albergar vida

Un planeta en la zona habitable no significa que sea un lugar donde puedan vivir los humanos, advierte la NASA. La habitabilidad depende de muchos factores, pero que pueda tener agua liquida y una atmósfera son de los mas importantes.

El planeta, el sexto que se descubre alrededor de la estrella enana roja Gliese 581, debe ser probablemente rocoso, de tamaño algo superior a la Tierra y de suficiente gravedad como para reterner una atmósfera. Da una vuelta al astro cada 37 días, pero tiene una característica particular: no gira sobre su eje sino que siempre presenta la misma cara al astro (como la Luna respecto a la Tierra), por lo que en medio planeta el día es eterno y en el otro medio la oscuridad es constante.

Los investigadores han enviado su artículo a la revista Astrophysical Journal, pero de momento lo han presentado on line en la web donde los científicos -especialmente los físicos y astrofísicos- adelantan sus resultados científicos. Estos investigadores, de la Universidad de California en Santa Cruz y la institución Carnegie de Washington y liderados por Steven Vogt y Paul Butler, explican que su hallazgo del Nuevo planeta extrasolar es producto de 11 años de investigación. Han utilizado el gran telescopio Keck I, de Mauna Kea (Hawai) y la investigación ha sido financiada por la National Science Foundation y la NASA.

Fuentes: http://www.elpais.com – youtube

 

Publicado diciembre 14, 2011 por lauraprados95 en El espacio

La Luna   Leave a comment

La Luna

La luna ha fascinado a la humanidad a través de los tiempos. Mediante la simple observación con el ojo desnudo, uno puede distinguir dos grandes tipos de terrenos: las mesetas relativamente brillantes y las llanuras más oscuras. A mediados del siglo XVII, Galileo y otros astrónomos tempranos realizaron observaciones telescópicas, notando un solapamiento casi infinito de cráteres. Se ha sabido también durante más de un siglo que la Luna es menos densa que la Tierra. Aunque se han averiguado muchas cosas sobre la Luna antes de la edad espacial, esta nueva era ha revelado muchos secretos dificilmente imaginables antes de esta época. El conocimiento actual de la Luna es mayor que el del resto de los objetos del Sistema Solar exceptuando la Tierra. Esto conduce a una mayor comprensión de los procesos geológicos y una mejor apreciación de la complejidad de los planetas terrestres.

El 20 de Julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre que pisón la Luna. Fue seguido por Edwin Aldrin, ambos pertenecientes a la misión Apollo 11. Ellos y otros caminantes lunares experimentaron los efectos de la falta de atmófera. Se emplearon las comunicaciones por radio ya que las ondas de sonido sólo pueden ser oídas cuando viajan a través de un medio como el aire. El cielo lunar es siempre negro debido a que la difracción de la luz requiere la presencia de una atmósfera. Los astronautas también experimentaron la diferencia gravitacional. La gravedad lunar es un sexto de la gravedad terrestre; un hombre que pese unos 82 kilogramos (180 libras) en la Tierra, pesará sólo 14 kilogramos (30 libras) en la Luna.

La Luna está a 384,403 kilómetros (238,857 millas) de la Tierra. Su diámetro es 3,476 kilómetros (2,160 millas). Tanto la rotación de la Luna como su revolución alrededor de la TIerra duran 27 días, 7 horas y 43 minutos. Esta rotación síncrona está causada por la distribución asimétrica de la masa de la luna, lo que ha permitido a la gravedad terrestre mantener un hemisferio lunar permanentemente girado hacia la Tierra. Las liberaciones ópticas han sido observadas mediante telescopios desde mediados del siglo XVII. Liberaciones muy pequeñas pero reales (máximo aproximado de 0°.04) son causadas por el efecto de la gravedad solar y la excenctricidad de la órbita terrestre, perturbando la órbita de luna y permitiendo la preponderancia cíclica del momento torsor en las direcciones norte-sur y este-oeste.

Cuatro estaciones sísmicas alimentadas por energía nuclear fueron instaladas durante el proyecto Apollo para recoger datos sobre el interior de la Luna. Sólo existe una actividad tectónica residual debida al enfriamiento y a la acción de las mareas, pero otros lunamotos han sido causados por impactos de meteoros y objetos artificiales, como la destrucción deliberada del Módulo Lunar contra la superficie lunar. Los resultados obtenidos han demostrados que la Luna tiene una corteza de unos 60 kilómetros (37 millas) de espesor en el centro de lado cercano. Si esta corteza es uniforme en toda la Luna, constituiría el 10% del volumen lunar comparados con menos del 1% de la Tierra. Las determinaciones sísmicas de la existencia de una corteza y un manto en la Luna indican que se trata de una planeta estratificado con diferencicación por procesos ígneos. No hay evidencia de la existencia de un núcleo rico en hierro si no es pequeño. La información sísmica ha influido en las teorías sobre la formación y evolución de la Luna.

La Luna fue fuertemente bombardeada en su historia temprana, lo que originó que muchas de las rocas originales de la antigua corteza se mezclaran, fundieran, enterraran o desaparecieran. Los impactos meteóricos aportaron una gran variedad de rocas “exóticas” a la Luna, de tal forma que las muestras obtenidas en sólo 9 de las zonas produjeron muchos tipos diferentes de rocas para su estudio. Los impactos también sacaron a la luz rocas lunares situadas a gran profundidad y distribuyeron sus fragmentos sobre amplias zonas alejadas de su origen, haciéndolas más accesibles. La corteza subyacente fue también adelgazada y fragmentada, permitiendo que el basalto fundido del interior alcanzara la superficie. Como la Luna no tiene ni atmósfera ni agua, los componentes de los suelos no se deterioran químicamente como lo harían en la Tierra. Rocas con más de 4,000 millones de años todavía existen allí, permitiendo la obtención de información sobre la historia temprana del sistema solar que no está disponible en la Tierra. La actividad geológica en la Luna consiste en un grandes impactos ocasionales y la formación continua de los regolitos. Sin embargo, se considera que está geológicamente muerta. Con una historia temprana tan activa de bombardeo y un final relativamente abrupto de los grandes impactos, la Luna se considera fosilizada en el tiempo.

Los Apollo y el resto de misiones lunares han vuelto a la Tierra con 382 kilogramos (840 libras) de rocas y suelos. A partir de estos se han estudiado tres grandes tipo de materiales superficiales: los regolitos, los mares y las terrazas. El bombardeo de micrometeoritos ha pulverizado concienzudamente las rocas superficiales produciendo unos detritus de grano fino denominados regolitos. Los regolitos, o suelo lunar, son granos minerales no consolidados, fragmentos de roca y una combinación de estos que han sido soldados en forma de cristal por los impactos. Se puede encontrar sobre toda la superficie lunar, con la excepción de las paredes inclinadas de los valles y cráteres. Tienen de 2 a 8 metros (7 a 26 pies) de espesor en los mares y puede sobrepasar los 15 metros (49 pies) en las terrazas, dependiendo del tiempo que haya estado expuesta la roca subyacente al bombardeo de meteoritos.

Los oscuros mares, con relativamente pocos cráteres, cubren aproximadamente el 16% de la superficie lunar y se concentran en el lado cercano de la Luna, principalmente dentro de las cuencas de impacto. Esta concetración podría ser debida al hecho de que el centro de masas de está desplazado de su centro geométrico unos 2 kilómetros (1.2 millas) en dirección a la Tierra, probablemente debido a que la corteza es más gruesa en el lado oscuro. Es posible, por lo tanto, que los magmas de basalto procedentes del interior hayan alcanzado facilmente la superficie en el lado cercano. pero encotraron dificultades en el lado lejano. Las rocas de los mares son basaltos y la mayoría tiene una edad que va de 3,100 a 3,800 millones de años. Algunos fragmentos en las brechas de las mesetas tienen una edad de 4,300 millones de años y las fotografías de alta resolución sugieren que algunos flujos en los mares rodean cráteres jóvenes y, por lo tanto, podrían tener una edad de 1,000 millones de años. Los mares tienen un espesor medio de pocos cientos de metros pero son tan masivos que frecuentemente deforman la corteza subyacente lo que produce depresiones parecidas a fallas y cordilleras levantadas.

Las mesetas relativamente brillantes, cuibertas de cráteres son llamadas terrazas. Los cráteres y cuencas de las mesetas se forman por los impactos de meteoritos y son, por lo tanto, más viejos que los mares, habiendo acumulado más cráteres. El tipo de roca dominante en esta región contiene altos índices de feldespato plagioclásico (un mineral rico en calcio y aluminio) y son mezcla de fragmentos brechados por los impactos de meteoritos. La mayoría de las brechas de las terrazas están compuestas por fragmentos de brechas todavía más viejos. Otras muestras de las terrazas son las rocas cristalinas de grano fino formadas por fusión de impacto debido a las altas presiones que se generan en los impactos. Casi todas las brechas de las terrazas y la masa fundida por los impactos se formó hace 3,800 o 4,000 millones de años. El intenso bombardeo empezó hace 4,600 millones de años, que es la edad estimada del origen de la Luna.

La Luna en Números
 Masa (kg) 7.349e+22
 Masa (Tierra = 1) 1.2298e-02
 Radio ecuatorial (km) 1,737.4
 Radio ecuatorial (Tierra = 1) 2.7241e-01
 Densidad media (gm/cm^3) 3.34
 Distancia media desde la Tierra (km) 384,400
 Período rotacional (días) 27.32166
 Período orbital (días) 27.32166
 Velocidad orbital media (km/seg) 1.03
 Excentricidad orbital 0.05
 Inclinación del eje (grados) 6.68
 Inclinación orbital (grados) 18.3-28.6
 Gravedad superficial en el ecuador (m/seg^2) 1.62
 Velocidad de escape en el ecuador (km/seg) 2.38
 Albedo geométrico visual 0.12
 Magnitud (Vo) -12.74
 Temperatura media de la superficie (día) 107°C
 Temperatura media de la superficie (noche) -153°C
 Temperatura máxima de la superficie 123°C
 Temperatura mínima de la superficie -233°C

Animaciones de la Luna

 

Vistas de la Luna

La siguiente es una colección de imágenes que muestran la Luna.

Apollo 17 – Vista Completa de la Luna
Este disco completo de la Luna fue fotografiado por la tripulación del Apollo 17 durante su paso por detrás de la Tierra en el viaje de vuelta a casa después de un alunizaje exitoso en Diciembre de 1972. Los mares que se pueden ver en esta foto incluyen el Serentatis, Tranquillitatis, Nectaris, Foecunditatis y Crisium. (Cortesía NASA)
Luna – Mosaico en Falso Color
Esta fotografía en falso color de la Luna fue tomada por la nave Galileo el 8 de Diciembre de 1992. El procesamiento del falso color empleado para crear esta imagen es útil para la interpretación de la composición del suelo de la superficie. Las áreas que aparecen en color rojo generalmente corresponden a las meseta lunares, mientras que las zonas que varían de azul a naranja indican la presencia de un antiguo flujo de lava volcánica de un mar o oceáno lunar. Las áreas de los mares más azules contienen más titanio que las regiones naranjas. El Mar Tranquillitatis, visto como una mancha azul oscuro a la derecha, es más rico en titanio que el Mar Serenitatis, un área circular considerablemente más pequeña situada más arriba a la izquierda del Mar Tranquillitatis. Las áreas azules y naranjas que cubren la mayor parte del lado izquierdo de la Luna en esta vista representan muchos ríos de lava separados en el Oceáno Procellarum. Los pequeñas áreas púrpuras que se encuentran cerca del centro son depósitos piroclásticos formadas por erupciones volcánicas explosivas. El cráter reciente Tucho, con un diámetro de 85 kilómetros (53 millas), destaca en la parte inferior de la foto.
El Lado Lejano de la Luna
Esta imagen fue tomada por los astronautas del Apollo 11 en 1969. Muestra una porción del lado oscuro de la Luna, marcado extensamente por los cráteres. El gran cráter que se puede ver tiene un diámetro aproximado de 80 kilómetros (50 millas). El terreno arrugado que se puede ver aquí es típico del lado lejano de la Luna. (Cortesía NASA)
Polo Sur Lunar
Este mosaico está compuesto por 1,500 imágenes de la región polar sur de la Luna obtenidas por Clementine. La mitad superior del mosaico mira a la Tierra. Clementine ha revelado lo que parece ser una gran depresión cerca del polo sur lunar (centro), evidente debido a la presencia de extensas sombras alrededor del polo. Esta depresión probablemente es una cuenca antigua que se formó por el impacto de un asteroide o un cometa. Una porción significativa de la zona oscura cercana al polo podría estar en sombra permanente, y suficientmente fría para atrapar el agua de origen cometario en forma de hielo

La cuenca de impacto Schrodinger (a las 4 en punto) esta formada por dos anillos, de unos 320 kilómetros de diámetro (200 millas) que se ha reconocido como la segunda cuenca de impacto más joven de la Luna. El centro de Schrodinger está colmado de lavas. El agujero volcánico que se observa en el suelo de Schrodinger es uno de los volcanes explosivos más grandes de la Luna. (Cortesía Naval Research Laboratory.)
Apollo 11
El Módulo Lunar (ML) del Apollo 11 en la etapa de ascenso, con los atronautas Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin Jr. a bordo, se ha fotografiado desde el Módulo de Servicio y Mando (MSM) durante su encuentro en la órbita lunar. El ML estaba realizando la maniobra de aproximación para el atraque con el MSM. El Astronauta Michael Collins permanecio en el MSM en órbita lunar mientras los otros dos miembros de la tripulación exploraban la superficie lunar. El gran área de color oscuro que se ve al fondo es el Mar de Smyth, centrado a 85 grados de longitud este y 2 grados de latitud sur en la superficie lunar del lado cercano. Esta vista mira al oeste. La Tierra se eleva sobre el horizonte lunar. (Cortesía NASA)
Apollo 11 – Bandera
El Astronauta Edwin E. Aldrin Jr., piloto del módulo lunar, posa para una fotografóa al lado de la bandera izada de los Estados Unidos durante la actividad extravehicular del Apollo 11. El Módulo Lunar Eagle está a la izquierda. Las huellas de los astronautas son claramente visibles en el suelo de la Luna. Esta foto fue tomada por el Astronauta Neil A. Armstrong, comandante de la misión, con una cámara de 70mm. (Cortesía NASA)
Apollo 11 – La Tierra desde la Luna
Esta vista de la Tierra elevándose sobre el horizonte de la Luna fue tomada desde la nave espacial Apollo 11. El terreno lunar que se puede ver corresponde a la región del Mar de Smyth en el lado cercano de la Luna. (Cortesía NASA)
Apollo 11 – Huella en la Luna
Una vista de cerca de la huella de un astronauta en el suelo lunar, fotografiada con una cámara de 70mm durante la actividad extravehicular (AVE) del Apollo 11 en la Luna.
Apollo 15 – Vehículo Lunar
Esta es una vista del Vehículo de Investigación Lunar fotografiado contra el fondo desolado de la luna durante la actividad extravehicular de la misión Apollo 15 en el punto de alunizaje de Hadley-Apeninos. Esta vista mira al norte. El borde oeste del Monte Hadley está en la parte superior derecha de la foto. El Monte Hadley se eleva unos 4,500 metros (14,000 pies) sobre la llanura. La característica lunar visible más lejana está a unos 25 kilómetros (16 millas) aproximadamente. (Cortesía NASA)
Apollo 17 – Punto de Alunizaje Taurus-Littrow
Este es el punto de alunizaje de la última misión (Apollo 17). Está situado en un valle entre las colinas Taurus-Littrow en el border sureste del Mar Serenitatis. Los Astronautas Eugene Cernan y Harrison H. Schmitt exploraron el valle con la ayuda de vehículo movido por electricidad. Esta imagen muestra a Schmitt inspeccionando una gran roca que ha rodado desde la colina cercana. (Cortesía NASA)
Apollo 17 – Gran Piedra Lunar
La Tierra lejos en el fondo por encima de un gran peñasco de la Luna. Esta fotografía fue tomada por una cámara de mano Hasselblad por los últimos caminantes lunares del Programa Apollo. (Cortesía NASA)
Apollo 17 – Paisaje Lunar
Esta imagen es una vista exceletne del desolado espacio lunar en la Estación 4 que recoge al astronauta científico Harrison H. Schmitt, piloto del módulo lunar, trabajando el el Vehículo de Investigación Lunar durante la segunda de las actividades extravehiculares del Apollo 17 en el punto de alunizaje Taurus-Littrow. Esta es el área donde Schmitt observó por primera vez el suelo naranja que es visible a ambos del Vehículo Lunar en esta imagen. El Cráter Shorty está a la derecha, y el pico al fondo en el centro es la Montaña Family. Una porción de Massif Sur se puede ver en el horizonte en el borde izquierdo. (Cortesía NASA)
Apollo 17 – Suelo Naranja
Estas esferas de cristal naranjas y fragmentos son las partículas más finas traídas desde la Luna. Las partículas varían entre los 20 y los 45 micrones. El suelo naranja fue traído desde el punto alunizaje Taurus-Littrow por los miembros de la tripulación del Apollo 17. El científico astronauta Harrison J. Schmitt descubrió el suelo naranja en el Cráter Shorty. Las partículas naranjas, que están entremezcladas con granos negros y moteados, tienen el mismo tamaño que las partículas que componen los sedimentos de la Tierra. Un análisis químico del suelo naranja ha mostrado que esta muestra es similar a otras traídas por el Apollo 11 desde un punto (Mar de la Tranquilidad) situado a varios cientos de millas al suroeste. Como en aquellas muestras, es rico en titanio (8%) y óxido de hierro (22%). Pero al contrario que las muestras del Apollo 11, el suelo naranja es inexplicablemente rico en zinc. El suelo naranja tiene un probable origen volcánico y no es el resultado del impacto de un meteorito. (Cortesía NASA)
Terminador del Cráter de Impacto Copérnico
Esta imagen de Copérnico fue tomada por la Misión Lunar Orbiter 5. Copérnico tiene 93 kilómetros de ancho y está situado dentro de la cuenca Mare Imbrium, al norte del lado cercano de la Luna (10° N, 20° W). La imagen muestra el suelo del cráter, los montículos, el border y las eyecciones radiales. Los rayos de las eyecciones se superponen alrededor de todo el cráter a los terrenos circundantes en grupo de la misma antigüedad que recibe el nombre de Sisteam Copernicano, identificado como el conjunto rocoso más joven de la Luna. (Shoemaker y Hackman, 1962, La Luna: Londres, Academic Press, p.289-300). (Courtesy NASA)
Apollo 17 – Vista Oblicua de Copérnico
Esta es una vista oblícua del gran cráter Copérnico en el lado cercano de la Luna, tal como se fotografió desde la nave Apollo 17 durante su órbita lunar. (Cortesía NASA)

 

http://www.solarviews.com/span/moon.htm

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio

¿Que son los eclipses?   Leave a comment

Por qué hay eclipses

Por qué hay eclipses

Esta figura representa la tierra y la luna vistas desde la estrella polar. Hay que ampliarla mucho para que se vea bien.

La tierra es el punto azul del centro, y la luna el punto gris que camina. Como la figura está hecha a escala, es más que posible que el punto gris no se vea, o se vea mal. Para hacerlo visible, se amplía la ventana, o se cambia la opción de menú “a escala” por la de “exageración al triple”.

La línea amarilla es un rayo de sol que llega hasta la tierra; la raya gris vertical es la sombra de la tierra, y la línea gris horizontal es un trozo de la órbita de la tierra. Es casi recta, porque el centro de la órbita está muy lejos, cerca del sol. El movimiento de traslación de la tierra la lleva sobre esa línea hacia la izquierda, aunque el movimiento no se ve en la figura.

 

Eclipses de luna

Los eclipses de luna se producen cuando la luna entra en la sombra de la tierra. Entonces dejamos de ver la luna, o parte de ella, si sólo entra a medias en la sombra. Sólo se puede ver el eclipse desde la parte nocturna de la tierra.

Ejercicio: poner la fecha a 21 de enero de 2000 y mirar si la luna, ese día, pasa por la sombra.

Eclipses de sol

Cuando la luna pasa cerca de la línea amarilla, la sombra de la luna toca la tierra. Cuando eso pasa, desde algunos puntos de la tierra se deja de ver el sol, o parte del sol.

Ejercicio: poner la fecha a 11 de agosto de 1999. ¿Pasa la luna entre la tierra y el sol?

Por qué no hay un eclipse cada quince días

Hay algo que falla en lo que acabamos de explicar: la luna pasa una vez al mes por la raya gris, y sin embargo no hay un eclipse de luna cada mes. Lo que falla es que lo dicho es bueno, pero el dibujo está mal hecho, porque la luna se mueve en el espacio y el dibujo es plano.

La sombra de la tierra es un cilindro muy delgado, que está en el plano de la pantalla (la eclíptica, el plano de la órbita de la tierra), pero la luna no está en ese plano. Se pasa la mitad del tiempo debajo del plano y la otra mitad encima de él.

Cambiando la opción de menú “visto desde la polar” por “visto desde el sol”, veremos en el dibujo la tierra y la luna como si estuviésemos mirando desde el sol. Ahora, cuando la luna pase por delante de la tierra, habrá eclipse de sol, y cuando pase por detrás, eclipse de luna.

Para calcular cuándo habrá eclipse, pondremos el control de velocidad en “rápido” y esperaremos a que la bolita pequeña pase por delante o por detrás de la grande. Hay que tener el ratón encima del botón de “paro”.

 

Cada cuánto hay eclipse

A juzgar por el dibujo, la luna pasa por delante de la tierra como mínimo dos veces al año, y por detrás lo mismo. No hay que fiarse de eso porque el dibujo es poco exacto. Hay menos eclipses de luna que eclipses de sol, porque la sombra de la tierra es algo más pequeña que la tierra, y porque la penumbra de la luna es algo más grande que la luna.

Cada año hay entre dos y siete eclipses; si hay dos, los dos son de sol, y si hay siete, dos o tres son de luna y los otros de sol. En promedio podríamos ver 1,6 eclipses de luna y 2,2 eclipses de sol por año, si viajásemos exprofeso a algún punto de la tierra donde se viesen, que es mucho suponer.

Los eclipses de luna se ven desde la mitad de la tierra donde es de noche en alguno de los momentos del eclipse, así que, si no nos movemos de sitio, veremos algo más de 0,8 eclipses de luna por año.

En cambio, los eclipses de sol no se ven desde toda la mitad de la tierra donde es de día, sólo desde la parte que queda detrás de la luna, que puede abarcar la mitad de la cara iluminada de la tierra, o menos. Sin movernos de sitio, en promedio veremos 0,5 eclipses de sol por año, casi todos parciales.

De los 41 eclipses de sol que suceden en 18 años sólo 11 son totales, y los totales sólo se ven totales en una parte muy pequeña de la tierra, de pocos cientos de kilómetros de ancho. Si no nos movemos de sitio, podemos esperar ver un eclipse total de sol cada 300 años. Como media, ojo: a lo mejor pasan mil años entre uno y el siguiente, y a lo mejor sólo son cien.

Nota: un eclipse de luna puede durar un par de horas. En la figura, los eclipses de juguete duran un par de horas SIEMPRE QUE esté activada la opción “a escala”. Si ese menú está en “triple”, los eclipses de la figura durarán seis horas, que es el triple de la duración real.

Esta figura no permite calcular eclipses bien. Que un trozo del disco de la luna quede detrás del de la tierra no quiere decir que haya eclipse parcial.

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio

Los paseos espaciales   Leave a comment

Imagina pasear por el espacio y volar alrededor de la Tierra a más de 27.000 km/h. Es lo que cientos de astronautas han experimentado en los últimos 50 años. Los paseos espaciales (oficialmente denominados Actividad Extravehicular o EVA) son parte esencial de las tareas en el espacio. Se utilizan para instalar nuevos equipos y experimentos, y para realizar reparaciones. Han sido necesarias casi 1.000 horas de paseos espaciales para construir y mantener la Estación Espacial Internacional desde 1998.

 

Los astronautas que realizan paseos espaciales se colocan trajes protectores para entrar en el vacío sin aire del espacio. Son trajes elaborados con varias capas distintas que mantienen el cuerpo a la temperatura adecuada, que permiten respirar y que actúan como protección frente a la radiación perjudicial. La presión del oxígeno en el interior de los trajes es inferior a la que existe en la Estación espacial. Por lo tanto, los astronautas deben permanecer unas cuatro horas respirando oxígeno en una esclusa antes de salir al exterior.En la ISS se cuenta con dos tipos de trajes de presión. Los trajes estadounidenses tienen dos secciones: el torso superior rígido y el torso inferior flexible. Dichas secciones se conectan en la cintura. El astronauta se enfunda las piernas en los pantalones, y los brazos y la parte superior del cuerpo en la sección superior. El traje ruso tiene una sección superior rígida con una abertura trasera donde se aloja el sistema de supervivencia. Esto hace que sea más fácil colocárselo uno mismo. Los dos trajes cuentan con guantes y cascos separados.

Normalmente, los astronautas que realizan paseos espaciales son desplazados de un punto a otro en el extremo de un brazo robótico. También disponen de barandillas especiales que facilitan sus movimientos. Para impedir que floten sin rumbo y se pierdan en el espacio, se conectan a la Estación mediante correas delgadas. Los paseos espaciales pueden durar muchas horas. Susan Helms y James Voss poseen el récord, tras haber pasado casi 9 horas en el espacio en marzo de 2001.

 

http://www.esa.int/esaKIDSes/SEMJ8Q6TLPG_LifeinSpace_0.html

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio

La ciencia y la ingravitez   Leave a comment

¿Estás pensando en convertirte en astronauta? Si te interesa la ciencia y te gustaría saber cómo funcionan las cosas en ausencia de gravedad, puede que ser astronauta sea lo tuyo. Ahora que la Estación Espacial Internacional está casi finalizada, empieza una nueva era de investigación científica en el espacio.
“Tenemos tres módulos de laboratorio especiales unidos a la estación y la investigación científica ya forma parte de la rutina diaria —comentó Christer Fuglesang, astronauta y científico de la ESA—. Nuestro laboratorio europeo Columbus está en pleno funcionamiento, pero siempre estamos dispuestos a aceptar nuevos estudios. El horario cotidiano de la Estación está repleto de estudios científicos, que realizan los astronautas o se llevan a cabo de forma remota. Los astronautas también son sujeto de investigación.”

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Uno de los objetos de estudio más interesantes es la adaptación de nuestro cuerpo a un extraño mundo de ingravidez. Esto no sólo mejora nuestro conocimiento de la biología humana, sino que también es clave para la exploración futura de la Luna o de Marte.Los científicos quieren conocer todos los aspectos del estado de la tripulación. Se supervisa la ingesta de alimentos y se registran los efectos de las diversas dietas. Para ello es necesario recoger muchas muestras de sangre, orina y cabello, almacenarlas en un congelador y enviarlas a la Tierra para su análisis. Los astronautas llevan dos relojes especiales que registran cada movimiento. Las exploraciones corporales también son parte de la rutina diaria.

Dichos estudios ofrecen ventajas directas a la gente de la Tierra, así como a los astronautas en misiones espaciales prolongadas. Llevan esperanza a quienes sufren debilidad ósea, enfermedades cardíacas y pulmonares, así como problemas relacionados con el envejecimiento.

 

http://www.esa.int/esaKIDSes/SEMYYA4SZLG_LifeinSpace_0.html

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio

La vida después del espacio   Leave a comment

Una misión espacial puede durar lo que sea, desde una semana hasta seis meses, pero, ¿qué sucede cuando la tripulación vuelve a la Tierra? En unas pocas horas, pasan de un entorno de ingravidez a la gravedad normal. En lugar de vivir donde todo tiende a flotar, vuelven a un planeta en el que todo movimiento requiere esfuerzo.

 

Readaptarse a la gravedad de la Tierra es difícil, porque los músculos y huesos se han debilitado y el corazón debe trabajar mucho más para bombear sangre alrededor del cuerpo. Los astronautas que vuelven en una nave especial Soyuz necesitan la ayuda de personal de rescate ruso y son trasladados a helicópteros que los esperan en la primera parte de su jornada de regreso a casa.Incluso los que vuelan de vuelta en el transbordador suelen sufrir mareos. Algunos se desmayan. También tienen problemas para mantenerse en pie, caminar, girar en las esquinas y mantener el equilibrio. Si cierran los ojos, es posible que se caigan. Hasta dormir resulta difícil. Algunos cosmonautas han comentado que, meses después de su vuelo, a veces sueltan una taza u otro objeto en el aire, ¡y se sorprenden al ver que se estrella en el suelo! Después de un vuelo corto pueden ser necesarios tres o cuatro días para readaptarse, pero cuatro semanas o más tras pasar seis meses en la Estación Espacial Internacional.

Hay otros efectos colaterales que tardan mucho más en desaparecer. La disminución de la densidad ósea aumenta el riesgo de sufrir la ruptura de huesos. Con los músculos debilitados es más difícil levantar incluso objetos ligeros o llevar a cabo las actividades cotidianas. Sin embargo, es difícil resistirse a las maravillas de los viajes espaciales. Ocho personas han volado al menos seis veces al espacio. El ruso Valeri Polyakov pasó 240 días en órbita y, unos años después, volvió para otros 437 días.

 

http://www.esa.int/esaKIDSes/SEMPA2Z57NG_LifeinSpace_0.html

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio

Dormir en el espacio   Leave a comment

Después de un largo día de trabajo en órbita, no hay nada como dormir bien. Sin embargo, dormir en el espacio es ligeramente distinto. No hay arriba ni abajo, y nada tiene peso. Los astronautas pueden fijar el saco de dormir a las paredes o al techo y dormir en cualquier sitio siempre que no floten alrededor y choquen con otros objetos.

 

En la Estación Espacial Internacional (ISS), la mayoría de los astronautas disponen de un pequeño camarote propio. Si a bordo no hay suficientes para todos, algún astronauta puede dormir en uno de los módulos de la ISS. La sección norteamericana está formada por cabinas privadas insonorizadas, donde los tripulantes pueden escuchar música, utilizar ordenador portátil y guardar sus efectos personales en un gran cajón o en redes fijadas a las paredes de la cabina. Las cabinas también disponen de lámpara de lectura, un estante y un escritorio.Es importante que las zonas para dormir estén bien ventiladas. De no ser así, los astronautas podrían despertar privados de oxígeno y sofocados por la formación de una burbuja de anhídrido carbónico, exhalado por ellos mismos, en torno a la cabeza.

Cada 24 horas hay 16 crepúsculos en la ISS, por lo que no es fácil saber cuándo llega la hora de dormir. Los astronautas trabajan y duermen siguiendo un horario diario. Normalmente se planifican ocho horas de sueño al final de cada día de la misión. Pueden utilizar máscaras para dormir o bajar la persiana de la ventana para impedir que entre sol mientras duermen.

Para despertar, la tripulación utiliza un despertador o música emitida por el control de la misión desde la Tierra. La emoción que provoca estar en el espacio y los mareos causados por el movimiento pueden alterar el patrón de sueño de los astronautas. Algunos de ellos han informado de sueños y pesadillas. Hay incluso algunos que roncan en el espacio.

 

http://www.esa.int/esaKIDSes/SEMQWR6TLPG_LifeinSpace_0.html

Publicado noviembre 30, 2011 por Mery en El espacio